Hacia dónde va la movilidad ciclista de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado en junta de gobierno los proyectos para, si todo va bien, ejecutar 30 kilómetros de itinerarios ciclistas antes de fin de año. Esta acción supone un punto de inflexión radical a la política de movilidad ciclista hasta la fecha. Si volvemos la vista atrás mucho ha llovido desde que Álvarez del Manzano decretara que Madrid no era ciudad para bicicletas. Hoy cualquier madrileño se ha acostumbrado a ver y convivir con ciclistas en nuestras calles. Sin embargo queda mucho por hacer, en una ciudad que ha empezado tímidamente y que todavía espera esa explosión ciclista que la despeje de malos humos.

carril bici amaniel

Poco hay reseñable en la política ciclista de Madrid hasta la elaboración del Plan Director Ciclista de Madrid. Este plan generó grandes expectativas que podemos dar por enterradas después de ocho años. De las infraestructuras que sugería el plan no se han desarrollado ni un 27% de las destinadas a movilidad no recreativa, el 40% de los aparcabicis comprometidos y medidas de promoción como la creación de una Oficina de la Bicicleta se quedaron en una página web.

A la cita con la bicicleta Madrid llega tarde y mal, porque está claro que el gobierno anterior le faltaba algo fundamental: creérselo. Y no solo actuar para rellenar la estadística. Nuestra ciudad tiene la mitad de dotación de vías ciclistas de las capitales importantes que nos rodean y cifras de inversión muy inferiores. Solo en este primer año del nuevo Gobierno, el Ayuntamiento ha presupuestado 8 millones para fomentar la movilidad ciclista. BiciMad ha sido un éxito a pesar del PP que, nuevamente, llegó tarde y mal. Cuando en el 2007 todas las ciudades importantes de Europa ya tenían un sistema de bicicletas públicas, Madrid debió esperar aún 7 años más, pasando por el fallido mybici de Gallardón. Hoy BiciMad y los ciclocarriles son el mínimo con el que se podía contar.

¿Qué queda por hacer? Casi todo. Los estudiosos de la movilidad ciclista hablan que no existe solo un tipo de política, que se deben combinar varias medidas. Esa combinación debe variar en función del punto en el que se encuentra cada ciudad. En los primeros pasos, las políticas de infraestructura deben tener un mayor peso, acompañadas de cambios normativos. Poco a poco la concienciación y formación ocupan un lugar central, también los aspectos asociados como facilitar el aparcamiento seguro, especialmente en los hogares. Madrid ha apostado por tomarse un año para pensar su estrategia ciclista actualizando un Plan Director que además de obsoleto en algunos de sus planteamientos, ha tenido escaso seguimiento. Durante este año no se ha cruzado de brazos, apostando decididamente por completar la red de itinerarios ciclistas primaria  que proponía el plan con el acierto de adaptar las tipologías a la realidad de las calles de la ciudad. Ahora queda conocer esa estrategia y, lo más importante, que esa estrategia pueda ser contaminada por todos los colectivos y madrileñas que llevan años reclamando una ciudad más amable para la bicicleta. Que el Área de Desarrollo Urbano Sostenible haya elaborado unos criterios adaptados a las condiciones de cada vía para que las Juntas de Distrito puedan realizar sus propias propuestas de itinerarios es, sin duda, una gran forma de que la red ciclista no quede limitada al centro de la ciudad y se extienda de forma coherente a los barrios periféricos.

Entre los colectivos ciclistas más activos existe un encendido debate sobre tipología de vías ciclistas. La verdad es que en Madrid podemos verlas casi todas, desde las sendas ciclistas y las nefastas aceras bici del comienzo hasta los famosos ciclocarriles. No se puede hablar de un modelo único de red ciclista porque seguramente no tenga mucho sentido hacerlo. Uno de los grandes aciertos del nuevo equipo de gobierno ha sido adaptar el itinerario ciclista a la calle sobre la que se interviene y a la función que debe tener esa calle. Utilizando la infraestructura ciclista como una palanca de intervención sobre la movilidad y espacio urbano del itinerario en el que se actúa.

La bicicleta no es la solución a los problemas de movilidad de la ciudad, pero es una de las soluciones. En nuestra ciudad un 40% de los viajes que se realizan en coche tienen una distancia inferior a 4 kilómetros. Si la bici ganara protagonismo, convirtiéndose en una alternativa plausible para los madrileños, complementada con la red de transporte público, estaríamos más cerca de esa ciudad amable que todos deseamos.

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Acerca de ahoramovilidad

Grupo de apoyo a la comunicación en temas relativos a la movilidad urbana de Ahora Madrid.
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7 respuestas a Hacia dónde va la movilidad ciclista de Madrid

  1. Javier dijo:

    Creo que una solución importante para promocionar mas el uso de la bici es la creación deaparcamientos vigilados en cada barrio. Muchas personas tienen el problema de tener que subir su bici a casa o arriesgarse a dejarla en la calle. Yo decidí dejar de usar bicimad para ir a trabajar por los inconvenientes y me compre una bici eléctrica que uso a diario y estoy encantado. Dispongo de lugar donde dejarla pero me consta que muchos no dan el paso por el inconveniente de su aparcamiento.

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  2. perote dijo:

    En mi caso, el problema es la educación, me explico: En mi barrio han convertido en carril bici uno de los dos que había en cada sentido. El problema es que la mayoría de los conductores no lo respetan y tratar de circular en bici por ellos es jugarse el físico o tener un conflicto asegurado con algun/na idiota.

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    • ¿En qué barrio es eso?

      En cuanto al problema de la educación, es cierto, está ahí, pero la solución es a largo plazo. La conciencia vial es algo que la sociedad va aprendiendo y que requiere de años de campañas de formación, algo parecido a las campañas de ahorro de agua o de precaución ante los incendios.

      En cuanto a si son la mayoría o no de conductores los que respetan y conducen de manera sensata. No sabemos el caso concreto de tu barrio, pero lo que se suele ver es que la inmensa mayoría de las personas conducen de manera responsable. El problema son la minoría que no lo hace, que llama mucho más la atención y genera inseguridad con mucha desproporción. No obstante, es cierto que se ha reducido mucho su número y confiamos en que siga haciéndolo.

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  3. Miguel.b dijo:

    El problema de Madrid es sobre todo la concienciación social, llevo moviéndome en bici por Madrid unos 8 años y puedo decir con seguridad que un porcentaje desgraciadamente bastante elevado de conductores de automóvil (con un mayor porcentaje en el gremio del taxi) no respeta ni distancia de seguridad ni distancia al adelantar a los ciclistas y en muchísimos casos pitan para pasar y rebasan al ciclista acelerando Iracundos a escasos centímetros de la bici (a mi particularmente me han golpeado dos veces por detrás porque según ellos no les dejaba pasar y tenían prisa), muchas de estas situaciones se dan al lado de la policía o de agentes de movilidad que miran hacia otro lado, creo que si se persiguiera un poco más este tipo de infracciones tan habituales ayudaría a rectificar este tipo de actitudes .

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  4. spindado dijo:

    Hola. Llevo 12 años moviéndome en bici por Madrid. Y también por otras cuidades. Creo que el enfoque actual es adecuado. Haría, quizás, los siguientes comentarios:
    – Lo más importante es que todos los usuarios del tráfico rodado sean conscientes de que las bicicletas son un vehículo más. Y tienen que respetarlas, por ejemplo en adelantamientos, dejando suficiente espacio. Habría de hacerse una campaña de información/concienciación.
    – Los ciclistas han de respetar las normas de circulación como si fueran un automóvil. No hay excusas para saltarse un semáforo. También, habría de hacerse una campaña de información/concienciación al respecto.
    – Se debería, desde el ayuntamiento (sección movilidad), crear un mapa de Madrid (en papel de calidad, que aguante unas gotas de lluvia) que incluya los mejores itinerarios para ir de un sito a otro (los más seguros, y con menos pendiente aun siendo más largos), y los carriles bici. Eso probablemente haría a más gente tomar la bici. El mejor ejemplo es el mapa ciclista de la ciudad de Bruselas (puedo enseñarselo, si lo precisan).
    – Finalmente, los carriles-bici creo que se deberían poner como pasilos ciclistas en aquellos lugares donde la convivencia con los coches es problemática.
    Saludos

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