De radares

La ciudad de Madrid dispone de grandes viarios que “invitan” a correr. Ante esta circunstancia tenemos dos opciones (o incluso más) que no son excluyentes, modificar los viarios para que no “inviten” a correr o controlar el cumplimiento de los límites de velocidad.

Hoy vamos a hablar de la opción dos, la de controlar el cumplimiento de los límites de velocidad, concretamente de la instalación de radares ya que últimamente se han instalado varios en la capital y la prensa se ha hecho eco de ello.

 

Se dice, se comenta, que en Madrid hay un problema con la velocidad a la que circulan algunos coches.

 

Según informa El País, en la avenida de Córdoba, en el periodo en que ha estado en pruebas un nuevo radar de tramo se ha detectado que un 3% de los coches superaba la velocidad permitida, una cifra altísima. Aunque no hay datos desagregados tenemos que tener en cuenta que el grueso del número de coches circula en momentos alta densidad de tráfico en los que “no se puede correr”.

Por otro lado el tema de la velocidad de los coches es una reclamación tradicional entre colectivos dedicados a la movilidad, e incluso los hay que se dedican en exclusiva a tratar este problema, como es el caso de Cazavelocidades, cuyo trabajo muestra cifras bastante preocupantes sobre el cumplimiento de las limitaciones de velocidad en algunas zonas de Madrid, llegando a arrojar cifras de 80, 90 o incluso 100 km/h en ámbito urbano.


En cuanto a las problemáticas que trae consigo esta situación enseguida se nos viene a la cabeza los atropellos y las muertes, que las hay, pero no vamos ni a dar datos porque nos queremos centrar en otras consecuencias que suelen recibir menos atención.

La primera viene de la mano con la siniestralidad: la peligrosidad. El mero riesgo de accidente ya es un problema, no menor (como digo aquel gran estadista) incluso aunque el accidente nunca se llegue a producir. A este respecto quizá conviene recordar uno de esos mensajes que tenemos grabados a fuego en la mente gracias a años y años de advertencias de nuestros padres y madres: “¡Cuidado con los coches!”, muy legítimos, porque nadie quiere ver a sus critaturas bajo las ruedas de un coche, pero que esquiva el problema de fondo. El tráfico rodado hace peligroso el espacio público y la solución no es abandonarlo o tratarlo como si fuera un territorio hostil, sino poner las medidas para contener la peligrosidad que aporta el tránsito de coches.

En este sentido, para las que quieran profundizar en el tema hay mucho escrito pero os dejamos un par de recomendaciones:

Y este vídeo que explica cómo se fue construyendo la hegemonía del coche en las calles.

Pero el problema de la peligrosidad trae otras consecuencias. La siguiente que queremos mencionar es el efecto barrera. Este efecto nos viene a decir algo muy obvio, que las vías con mucho tráfico, altas velocidades, desagradables o difíciles de cruzar, en las que haya sensación de peligrosidad serán, en efecto, poco atravesadas.

 

Este efecto barrera puede parecer que no es especialmente dramático, pero tiene consecuencias que pueden llegar a ser graves. Zonas que quedan desconectadas entre si, zonas que quedan aisladas y que a la postre terminan degradándose o por las problemáticas que le pueden llegar a suponer a las personas que por los motivos que sean les supone un mayor reto cruzar este tipo de vías (porque portan carritos o bultos, por motivo de diversidad funcional, por tener movilidad reducida o una percepción mayor del riesgo como suele ocurrir con las personas mayores).

 

Y ya por último queremos mencionar otro problema que producen los grandes viarios con gran cantidad de vehículos a altas velocidades que son los que ya conocemos de contaminación ambiental, que incluye los altos niveles de ruido y de contaminantes en el aire, cosa que esta sobradamente demostrado que perjudica a la calidad de vida de las personas que sufren estos problemas.

 

Sobre este problema nunca dejaremos de recomendar esta charla sobre los efectos de la contaminación ambiental sobre la salud:  https://canal.uned.es/mmobj/index/id/47687
Podemos decir que los grandes viarios y la permisividad con las altas velocidades son a la postre un facilitador del uso del coche y uno más de los elementos que lo hacen atractivo para desplazarse por la ciudad.

 

Entonces, sabiendo que la velocidad en los grandes viarios es alta y que esto es problemático. ¿Son los radares la mejor solución?

 

Lo que es seguro es que no es la única, como ya hemos comentado aparte de la adaptación y urbanización de los grandes viarios para que no inviten a las altas velocidades son necesarias muchas campañas de concienciación, educación y responsabilidad en el uso del coche. Hay que tener en cuenta que hay una visión cultural muy arraigada del uso del coche, del estatus que proporciona e incluso de mitología respecto a lo que supone moverse en coche por la ciudad. Para muestra un botón: https://www.youtube.com/watch?v=CtxW7rAxyrU ¿Quién en su vida se ha desplazado así de ágil y alegremente a plena luz del día por una ciudad enteramente a disposición de su coche?

 

Este tipo de cambios se tienen que ir adoptando en el largo plazo, bien porque suponen grandes transformaciones en la ciudad, bien porque requieren intervenciones muy costosas o porque son cambios en definitiva que se tienen que construir con un alto grado de consenso social.

 

Si nos vamos al corto plazo, y un poco a modo de parche, los radares son una solución rápida de implantar y muy efectiva. Por desgracia la vía punitiva es la más rápida para hacer que la gente deje de correr.

 

Y el afán recaudatorio?
Siempre habrá quien te diga que lo hay pero el hecho de haber pasado una fase de pruebas y de tener otra fase previa de avisos demuestran que quizá no sea así, sino que hay un
genuino interés por mejorar la seguridad vial.
De cualquier manera hay otras vigilancias similares que no son tan cuestionadas y quizá tenga más que ver con un régimen de privilegios sobre el uso del espacio público (las de los que lo atraviesan a toda velocidad con sus coches) y una resistencia a un cambio que acabe con esos privilegios.
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Acerca de ahoramovilidad

Grupo de apoyo a la comunicación en temas relativos a la movilidad urbana de Ahora Madrid.
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Una respuesta a De radares

  1. Javier Rojas dijo:

    Si nos vamos al corto plazo, y un poco a modo de parche, los radares son una solución rápida de implantar y muy efectiva. Por desgracia la vía punitiva es la más rápida para hacer que la gente deje de correr.

    Hacedlo ya, por favor!

    Me gusta

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